BLOCKCHAIN y la propiedad industrial e intelectual

En el mundo actual, una adecuada protección de los Derechos de Propiedad Intelectual (DPI) tiene innumerables ventajas  y se valoran más que nunca en este panorama digital, global y altamente conectado. Los DPI se consideran activos y existe una competencia feroz por su creación.

Su importancia en el mundo moderno ha ido en aumento durante las últimas décadas, como demuestran las cifras de registro de las diferentes oficinas de Propiedad Intelectual de todo el mundo, que no parecen dejar de crecer.

Sin embargo, junto con el crecimiento de su importancia viene aparejada su gestión, que se ha vuelto cada vez más difícil con el auge de Internet y el intercambio de información e ideas.

¿Cómo se puede simplificar o incluso resolver esta creciente dificultad? Una posible respuesta podría ser la tecnología blockchain.

¿Qué es Blockchain?

Blockchain es una tecnología compuesta por paquetes (bloques) de información o transacciones conectadas (encadenadas) mediante criptografía. Cuando se crea cada nuevo bloque y se encripta posteriormente, incluye el cifrado (hash) del bloque de información anterior, lo que significa que, con cada nueva transacción o nuevo dato introducido, se añade a la cadena, creando una cadena de bloques, es decir, blockchain.

También se ha denominado cadena de firmas digitales, en la que cada propietario transfiere los datos al siguiente firmando digitalmente un fragmento de la transacción anterior.

Una vez que los datos se han añadido al historial de transacciones, esa información no puede cambiarse, por lo tanto, lo que se almacena en la cadena de bloques es mucho más fiable que cualquier dato almacenado en bases de datos descentralizadas. Esta base de datos está disponible a través de una red para un número infinito de ordenadores al mismo tiempo, en lugar de tener una autoridad centralizada que controle las transacciones de datos y verifique su veracidad.

Una transacción (u otra información) almacenada en blockchain (a “ledger”), que ha sido aceptada como “correcta”, no puede ser alterada. Por lo que crea una cadena de información con registro de tiempo y hora inalterable. Ofrece una cadena de eventos segura (e indiscutible en cuanto a su trazabilidad) que conlleva no sólo la naturaleza de la transacción de datos, sino el orden exacto en el que se ha producido dicha transacción.

El concepto de blockchain se asoció por primera vez a las criptomonedas o bitcoins, que se sustentan en una base de datos totalmente abierta, en la que cualquiera puede añadir algo en cualquier momento. Sin embargo, en la misma blockchain puede haber ciertas partes confidenciales a las que no todo el mundo tiene acceso o incluso tiene la obligación de firmar un acuerdo confidencial de antemano, creando así estructuras bastante complejas de almacenamiento y acceso.

Como resultado de todas estas características, blockchain es una tecnología atractiva para muchas industrias diferentes debido a sus potenciales usos. Con su mayor transparencia, la reducción de la carga administrativa y la imposibilidad al fraude, blockchain es una tecnología versátil.

Se pueden añadir diferentes tipos de datos a una blockchain, desde criptomonedas, transacciones e información contractual hasta archivos de datos, fotos, vídeos y documentos de diseño y la tecnología no cesa de desarrollarse.

Posibles aplicaciones de Blockchain a la Propiedad Intelectual

Una de las posibles aplicaciones de blockchain en la que podemos pensar en relación con la propiedad intelectual puede ser la relativa a las pruebas, ya sea en la fase de registro o ante los tribunales, como prueba de la autoría, la procedencia o la autenticación.

Sin embargo, esto es sólo la punta del iceberg, ya que puede revolucionar los derechos de propiedad intelectual no registrados, al dar fe de su creación y su uso que se simplificaría y verificaría con el blockchain proporcionando de forma efectiva un registro o sello de hora y fecha.

También ha habido un debate sobre el uso de esta tecnología en los llamados “contratos inteligentes” o “derechos de propiedad intelectual inteligentes”.

En el caso de los CONTRATOS INTELIGENTES, podrían utilizarse para hacer cumplir los acuerdos privados firmados entre las partes. A cada contrato se le asigna un código informático que registra las transacciones en blockchains. Sin embargo, su singularidad radica en que garantiza el cumplimiento de todos los términos del contrato antes de que la transacción sea efectivamente registrada.

Un ejemplo claro podría ser un contrato de compraventa en el que una parte, titular de un derecho de propiedad intelectual, vende su derecho a un comprador por un precio determinado en una moneda específica. En este caso, el contrato inteligente (código informático) se asegura de que se cumplan los términos del contrato firmado, es decir, que el vendedor sea el propietario actual del activo; y que el comprador tenga fondos suficientes de la moneda elegida. Si uno de los términos no se cumple, no se registra ninguna de las dos transacciones (transferencia de propiedad y transferencia de fondos).

Con esta solución, el seguimiento de la cadena completa de titularidad, que ha sido un problema importante en la gestión de los derechos de propiedad intelectual, podría verse en gran medida simplificada e incluso resuelta.

Estas ideas ya han sido puestas en práctica por IBM, que ha lanzado recientemente un sistema de gestión de contratos y derechos basado en blockchain que rastrea el uso de los contenidos protegidos ayudando a gestionar el pago de derechos o royalties, controlar la distribución de contenidos y evitar la piratería.

En cuanto a los DERECHOS DE PROPIEDAD INTELECTUAL INTELIGENTES”, se trata de la capacidad de registrar toda la información relativa a cualquier derecho de propiedad intelectual en un registro inmutable que permita a todos los participantes acceder a la información y verificarla.

Ello, podría simplificar actividades como las auditorías y las due diligence que requieren un consumo elevado de tiempo, y de este modo se agilizarían todos los procesos de la recopilación de información sobre derechos de propiedad intelectual y transacciones.

Otro aspecto a tener en cuenta es la lucha contra la falsificación y la piratería, y el cumplimiento de los derechos de propiedad intelectual. Con la tecnología blockchain, los titulares pueden buscar en una gran cantidad de fuentes diferentes de forma simultánea para saber quién está utilizando su creación. Esto les permite identificar y detener las infracciones y facilita la concesión de licencias para sus obras de PI. El carácter seguro de blockchain también podría constituir una fuente fiable de estado de la técnica para las oficinas de patentes de todo el mundo.

Podría ser una especie de sistema de detección aplicable no sólo a las patentes, sino a los derechos de autor, los diseños, los modelos de utilidad, las marcas, las obtenciones vegetales, etc.

En la actualidad, varias oficinas de propiedad intelectual proyectando en el futuro intentan estudiar las posibilidades que ofrece el blockchain, por ejemplo, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) creó el Grupo de Trabajo sobre Blockchain.

Otras oficinas de propiedad intelectual ya están actualmente aplicando esta nueva tecnología. La Oficina Europea de la Propiedad Intelectual (EUIPO) introdujo blockchain en los servicios de búsqueda TMview y DesignView y también se encuentra desarrollando una plataforma de lucha contra la falsificación en blockchain. Por su parte, también la Comisión Europea tiene planes para un observatorio de blockchain.

 

¿Desventajas en el uso de Blockchain?

Desgraciadamente, como se suele decir, no es oro todo lo que reluce, y aunque puede ayudar a solucionar y economizar muchos procesos, aún quedan ciertos aspectos por resolver.

Muchas de las aplicaciones de la tecnología blockchain están todavía en una fase muy temprana de su desarrollo. Es una tecnología compleja y las regulaciones por parte de los gobiernos y el reconocimiento legal aún no se han extendido por todo el mundo.

Los principales problemas que han surgido son las grandes cantidades de recursos informáticos necesarios para almacenar eficazmente las transacciones; las grandes cantidades de energía necesarias para mantener la integridad de las cadenas de bloques; la compatibilidad, y la interoperabilidad de las diferentes plataformas de cadenas de bloques; y cuestiones legales como a quién corresponde la propiedad de los datos, la privacidad, la responsabilidad y la jurisdicción.

 

Conclusión

Todo parece indicar que el impacto de la tecnología blockchain en la gestión de los derechos de propiedad intelectual cobrará cada vez más impotancia. Aunque muchas cuestiones siguen sin resolverse, existen un sinfín de motivaciones para anticiparse a la ejecución de la tecnología blockchain, que puede verse como una solución única para muchos problemas.

La creatividad y la innovación en la protección de los derechos de propiedad intelectual son cada vez más importantes en nuestra economía global en constante cambio y la tecnología puede ayudarnos a adaptarnos a esta nueva era.



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